En las últimas décadas, los cambios en el estilo de vida —caracterizados por una alimentación inadecuada, el sedentarismo y el aumento del estrés— han contribuido a un incremento sostenido de las enfermedades crónicas no transmisibles. Dentro de este grupo, las enfermedades cardiovasculares (ECV) continúan siendo la principal causa de morbimortalidad a nivel mundial. El desarrollo de estas patologías se asocia estrechamente con alteraciones del perfil lipídico, entre las que se destacan la hipercolesterolemia, la hipertrigliceridemia, el aumento de las concentraciones de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y la disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL), lo cual favorece el desarrollo de la aterosclerosis y aumentan la probabilidad de eventos cardiovasculares.

En los últimos años, el denominado eje intestino-corazón ha cobrado relevancia debido a la estrecha relación entre la microbiota intestinal, el sistema inmune y diversos metabolitos implicados en la fisiopatología cardiovascular. La alteración de este eje se ha asociado con procesos inflamatorios, daño vascular y mayor riesgo de patologías como aterosclerosis, insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular.
La microbiota intestinal ha sido reconocida como un componente clave en la regulación del estado metabólico, siendo responsable de numerosas reacciones bioquímicas, cumpliendo un rol fundamental en el mantenimiento de la salud, tanto a nivel intestinal como sistémico. La disbiosis intestinal puede impactar negativamente en la salud y contribuir al desarrollo y progresión de diversas enfermedades crónicas no transmisibles. En este sentido, numerosos estudios han descrito cambios en la microbiota intestinal asociados al síndrome metabólico y a las ECV.
Cambios de la microbiota intestinal a lo largo de la vida
La composición de la microbiota intestinal comienza a desarrollarse desde el nacimiento y está influenciada por múltiples factores. Aunque tiende a estabilizarse hacia los primeros años de vida, continúa modificándose a lo largo del tiempo. En los adultos mayores se ha observado cambios en la composición de la microbiota intestinal, incluyendo una disminución de bacterias benéficas productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como las bifidobacterias, las cuales cumplen un rol importante en el mantenimiento de la salud intestinal y metabólica.

Hacer click sobre el cuadro para ampliar la imagen.
Figura 1. Desarrollo y evolución de la microbiota intestinal a lo largo de la vida.
La composición y estabilidad de la microbiota intestinal se modifica desde la infancia hasta la vejez, influenciadas por factores como la genética, el tipo de parto, la alimentación, el estilo de vida, el uso de antibióticos, el estrés y la actividad física. Durante el envejecimiento se observa una disminución de bacterias beneficiosas, como las bifidobacterias productoras de AGCC, y un aumento relativo de microorganismos potencialmente patógenos, lo que puede favorecer procesos inflamatorios y el desarrollo de enfermedades crónicas.
(Schoultz, I et al (2025). Gut microbiota development across the lifespan: Disease links and health‐promoting interventions. Journal Of Internal Medicine, 297(6), 560-583.)

Alimentación y microbiota intestinal
La alimentación representa uno de los principales factores capaces de modular la composición y función de la microbiota intestinal. Diversos patrones alimentarios, como la dieta mediterránea y las dietas ricas en fibra, polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados, se han asociado con efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular. Estos patrones suelen caracterizarse por un mayor consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y pescado, junto con una menor ingesta de alimentos ultraprocesados y carnes rojas.
En particular, una alimentación rica en fibra prebiótica favorece la fermentación en el colon por parte de la microbiota intestinal, dando lugar a la producción de AGCC (butirato, acetato y propionato). Estos compuestos se han asociado con efectos antiinflamatorios, mejoras en el metabolismo lipídico y una disminución de diversos factores de riesgo cardiovascular.
Entre ellos, el butirato cumple un papel importante en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal dado que es el principal sustrato energético de los colonocitos y el regulador más potente de la secreción de moco. Al mejorar la integridad de esta barrera física, disminuye el pasaje de metabolitos y compuestos proinflamatorios hacia la circulación sistémica, como el N-óxido de trimetilamina (TMAO), un metabolito asociado al riesgo cardiometabólico que se origina a partir de la ingesta de alimentos de origen animal, y los lipopolisacáridos (LPS), que son componentes de la pared de bacterias Gram negativas con capacidad proinflamatoria.
Probióticos y salud cardiovascular
Los probióticos, especialmente determinadas cepas de Lactobacilos y Bifidobacterias, pueden contribuir a la salud cardiovascular mediante diversos mecanismos relacionados con la modulación de la microbiota intestinal. La creciente evidencia científica ha puesto de manifiesto el papel de la microbiota intestinal en la regulación de procesos metabólicos, inmunológicos y vasculares vinculados al desarrollo de las ECV.
Los efectos de los probióticos sobre la salud cardiovascular son multifactoriales. Entre los mecanismos propuestos se encuentran:
la modulación de la composición y actividad de la microbiota intestinal
el aumento de bifidobacterias, asociadas con una mayor producción de AGCC, metabolitos que contribuyen al mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal
la regulación de la respuesta inflamatoria
la reducción de los niveles séricos de colesterol
la disminución de la producción y absorción de metabolitos asociados al riesgo cardiovascular
la atenuación de procesos inflamatorios
la mejora de la función endotelial
En conjunto, estos efectos contribuyen a disminuir el riesgo cardiovascular y favorecer procesos asociados con una mayor estabilidad de la placa aterosclerótica.

Hacer click sobre el cuadro para ampliar la imagen.
Figura 2. Efectos de los probióticos sobre la salud cardiovascular
(Stuivenberg GA, Poon A, Burton JP, Spence JD. Potential effects of probiotics on atherosclerosis. Microbiome Res Rep. 2024. doi:10.20517/mrr.2024.22.)
Principales mecanismos implicados en los efectos cardiovasculares de los probióticos
La evidencia disponible sugiere que los probióticos ejercen efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular a través de múltiples mecanismos complementarios. A continuación, se resumen las principales vías propuestas que explican sus efectos sobre la salud cardiovascular.

Hacer click sobre el cuadro para ampliar la imagen.
Efecto hipocolesterolémico
Diversas especies de Lactobacilos y Bifidobacterias pueden contribuir a la reducción de las concentraciones séricas de colesterol mediante mecanismos que actúan principalmente sobre la absorción intestinal y la síntesis hepática de colesterol.
Menor síntesis hepática de colesterol
algunos AGCC, especialmente el propionato, pueden inhibir la actividad de la 3-hidroxi-3-metilglutaril coenzima A reductasa (HMG-CoA reductasa), enzima clave en la síntesis endógena de colesterol.
Desconjugación de sales biliares
la actividad de la enzima hidrolasa de sales biliares (BSH) favorece su excreción fecal, incrementando la utilización de colesterol para la síntesis de nuevas sales biliares.
Incorporación de colesterol a las membranas bacterianas
los probióticos pueden captar colesterol intestinal e incorporarlo a sus propias membranas celulares, reduciendo su disponibilidad para la absorción.
Conversión de colesterol a coprostanol
determinadas bacterias transforman el colesterol en coprostanol, un metabolito escasamente absorbible que es eliminado por las heces.
Disminución de la absorción intestinal de colesterol
mediante la regulación de transportadores involucrados en su captación intestinal, limitando el ingreso de colesterol proveniente de la dieta y de la circulación enterohepática.
En conjunto, estos mecanismos podrían contribuir a reducir los niveles de colesterol, favoreciendo la salud cardiovascular.
Reducción de la producción de metabolitos proaterogénicos
La microbiota intestinal participa en la producción de diversos metabolitos bioactivos capaces de influir sobre la salud cardiovascular. En condiciones de disbiosis, caracterizadas por una mayor abundancia de bacterias patógenas, puede incrementarse la producción de compuestos asociados con inflamación, estrés oxidativo, daño endotelial y trombosis. Muchos de estos metabolitos se generan a partir del metabolismo bacteriano de nutrientes presentes en la dieta, especialmente compuestos abundantes en alimentos de origen animal como las carnes. Entre los metabolitos más estudiados se encuentran el N-óxido de trimetilamina (TMAO), la fenilacetilglutamina (PAG) y el sulfato de indoxilo, cuyos niveles elevados se han asociado con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.La microbiota constituye un ecosistema metabólico y funcional complejo que cumple un papel central en el mantenimiento de la salud. Muchos de sus beneficios derivan de su actividad metabólica y de las sustancias que produce. Entre ellas se encuentran los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) —acetato, propionato y butirato—, principales metabolitos generados por la fermentación colónica de fibras prebióticas como la inulina.
N-óxido de trimetilamina
El TMAO se ha asociado con mayor inflamación, estrés oxidativo, daño vascular, progresión de la aterosclerosis y aumento del riesgo cardiovascular. Diversos metaanálisis han demostrado una fuerte asociación entre niveles elevados de TMAO circulante y un mayor riesgo de ECV incluyendo insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y distintos tipos de arritmias. Además, este metabolito puede favorecer procesos inflamatorios, daño endotelial y una mayor reactividad plaquetaria, incrementando el potencial trombogénico y favoreciendo la aparición de eventos cardiovasculares adversos, como infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.
El TMAO se origina a partir del metabolismo bacteriano de compuestos presentes principalmente en alimentos de origen animal, como colina, fosfatidilcolina, betaína y L-carnitina. Ciertas bacterias de la microbiota intestinal metabolizan estos compuestos generando trimetilamina (TMA), la cual posteriormente es transformada a nivel hepático en TMAO. Sin embargo, esta capacidad metabólica no está presente en toda la microbiota intestinal, sino principalmente en ciertos grupos bacterianos considerados patobiontes, como especies pertenecientes a Enterobacteriaceae, Clostridia y Desulfovibrionaceae, cuya abundancia suele encontrarse aumentada en contextos de disbiosis intestinal.
Por el contrario, géneros bacterianos considerados beneficiosos, como Lactobacilos y Bifidobacterias, no participan en la producción de TMA. De hecho, distintos estudios han demostrado que determinadas cepas probióticas podrían contribuir a disminuir los niveles de TMAO, probablemente mediante la modulación de la microbiota intestinal, la competencia ecológica y la reducción de bacterias productoras de TMA.
El consumo elevado de carnes rojas también se ha asociado con mayores concentraciones de este metabolito, debido a su alto contenido de L-carnitina. En contraposición, patrones alimentarios ricos en alimentos de origen vegetal, fibra y polifenoles se han relacionado con menores niveles de TMAO y un perfil más favorable de la microbiota intestinal.

Hacer click sobre el cuadro para ampliar la imagen.
Figura 3. Formación TMAO y sus principales efectos cardiovasculares.
Compuestos presentes en alimentos de origen animal, como colina y L-carnitina, son metabolizados por determinadas bacterias intestinales productoras TMA, la cual posteriormente es transformada en TMAO a nivel hepático. Niveles elevados de TMAO se han asociado con inflamación vascular, aterosclerosis, trombosis, insuficiencia cardíaca y daño renal.
(Witkowski M, Weeks TL, Hazen SL. Gut Microbiota and Cardiovascular Disease. Circ Res. 2020 Jul 31;127(4):553-570. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.120.316242. Epub 2020 Jul 30. PMID: 32762536; PMCID: PMC7416843.)
Fenilacetilglutamina
El PAG, producido a partir del metabolismo bacteriano de la fenilalanina, aminoácido presente principalmente en alimentos ricos en proteínas, como carnes, lácteos y huevos, puede interactuar con receptores adrenérgicos presentes en las plaquetas, favoreciendo su activación y agregación, lo que incrementa la formación de trombos. Al igual que ocurre con otros metabolitos derivados de la microbiota, la producción de PAG depende de determinados grupos bacterianos, principalmente asociados a perfiles de disbiosis intestinal y mayor presencia de bacterias potencialmente patobiontes. Niveles elevados de PAG se han relacionado con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos, como infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.

Hacer click sobre el cuadro para ampliar la imagen.
Figura 4. Formación de PAG y su asociación con el riesgo cardiovascular.
Niveles elevados de este metabolito promueve la activación y agregación plaquetaria, incremento del potencial trombogénico y mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos, como infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.
(Witkowski M, Weeks TL, Hazen SL. Gut Microbiota and Cardiovascular Disease. Circ Res. 2020 Jul 31;127(4):553-570. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.120.316242. Epub 2020 Jul 30. PMID: 32762536; PMCID: PMC7416843.)
Sulfato de indoxilo
El sulfato de indoxilo es un metabolito derivado del metabolismo bacteriano del triptófano, aminoácido presente en alimentos ricos en proteínas, especialmente de origen animal. Su producción se ha relacionado con estados de disbiosis intestinal y mayor abundancia de bacterias potencialmente patobiontes. Concentraciones elevadas pueden favorecer el estrés oxidativo, la inflamación y la fibrosis del tejido cardíaco, contribuyendo al desarrollo de arritmias como la fibrilación auricular.
Dietas con predominio de carnes rojas y proteínas de origen animal, en combinación con perfiles de microbiota intestinal disbiótica, favorecen la producción de metabolitos proaterogénicos, como TMAO, PAG y sulfato de indoxilo, los cuales se han relacionado con inflamación, disfunción endotelial y mayor riesgo cardiometabólico.
Modulación de la inflamación y función endotelial
La inflamación crónica de bajo grado representa uno de los mecanismos centrales en el desarrollo y progresión de la aterosclerosis y de las ECV. La activación persistente del sistema inmune favorece la producción de citoquinas proinflamatorias, promoviendo daño endotelial, disfunción vascular y progresión de la placa aterosclerótica. El endotelio, capa celular que recubre internamente los vasos sanguíneos, cumple un papel fundamental en la regulación del tono vascular, la coagulación y la respuesta inflamatoria. Su disfunción constituye uno de los eventos tempranos en el desarrollo de la aterosclerosis y favorece la progresión de la ECV.
La alteración de la microbiota intestinal y de la barrera intestinal puede contribuir a mantener este estado inflamatorio. En situaciones de disbiosis, caracterizadas por una disminución de bacterias beneficiosas y una menor producción de AGCC, se compromete la integridad de la barrera intestinal. Como consecuencia, hay una mayor permeabilidad y aumento del pasaje de componentes bacterianos y otros compuestos proinflamatorios hacia la circulación sistémica, favoreciendo la activación de la respuesta inmune y perpetuando la inflamación crónica de bajo grado.
Ejercen efectos beneficiosos a través de mecanismos intrínsecos propios
Los probióticos ejercen efectos beneficiosos a través de mecanismos intrínsecos propios incluyendo la modulación de la composición de la microbiota intestinal, el fortalecimiento de la barrera intestinal mediante la estimulación de la producción de mucina y de las uniones estrechas entre enterocitos, así como la regulación de la respuesta inmunitaria intestinal.
Contribuyen a mejorar la función endotelial
Asimismo, los probióticos contribuyen a mejorar la función endotelial, favoreciendo la capacidad del endotelio para regular el tono vascular y reducir procesos asociados a la inflamación y a la formación de placas ateroscleróticas.
Favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas productoras de AGCC
Adicionalmente, los probióticos favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas productoras de AGCC, considerados uno de los principales mediadores de sus efectos sistémicos. Estos metabolitos desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la homeostasis intestinal y sistémica: favorecen la integridad de la barrera intestinal, disminuyen la permeabilidad, modulando la respuesta inmunitaria y contribuyendo a la regulación de procesos inflamatorios, mecanismos que desempeñan un papel relevante en la protección cardiovascular.
Actividad antioxidante

El estrés oxidativo constituye uno de los mecanismos implicados en el desarrollo y progresión de la aterosclerosis y de las ECV. Este proceso se caracteriza por un desequilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y la capacidad antioxidante del organismo, favoreciendo el daño celular, la inflamación vascular y la disfunción endotelial. Además, el estrés oxidativo puede amplificar la respuesta inflamatoria y acelerar la progresión de la aterosclerosis, contribuyendo al deterioro de la función vascular.
La disbiosis intestinal se ha asociado con un aumento del estrés oxidativo, debido a la pérdida de microorganismos beneficiosos y al sobrecrecimiento de bacterias potencialmente patobiontes. Los probióticos, particularmente algunas cepas de bifidobacterias y lactobacilos, pueden contribuir a la defensa antioxidante mediante diversos mecanismos. Entre ellos se incluyen la producción de enzimas antioxidantes, como la glutatión peroxidasa y la superóxido dismutasa, la disminución de la generación de especies reactivas de oxígeno y la modulación de la microbiota intestinal hacia un perfil más favorable.
De este modo, los probióticos ejercen una acción protectora frente al estrés oxidativo, reduciendo el deterioro vascular y limitando procesos implicados en el desarrollo y progresión de la aterosclerosis.
Probióticos con evidencia científica

Síndrome metabólico con impacto en la salud cardiovascular
En un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 28 semanas de duración, se evaluó el efecto de la suplementación de siete cepas probióticas (Lactobacillus paracasei PXN®️37, Lactobacillus rhamnosus PXN®️54, Streptococcus thermophilus PXN®️66, Lactobacillus helveticus PXN®️35, Bifidobacterium breve PXN®️25, Bifidobacterium infantis PXN®️27, Lactobacillus bulgaricus PXN®️39) junto con fructooligosacáridos (FOS), formulación comercializada como POLIMIX®.
Al finalizar la intervención, los participantes que recibieron el mix de cepas probióticas + FOS presentaron mejoras en diversos parámetros metabólicos en comparación con el grupo placebo. Entre los principales beneficios observados se encontraron una disminución de la glucemia en ayunas y de la resistencia a la insulina, así como una mejora del perfil lipídico, evidenciada por una reducción de los niveles de colesterol total y triglicéridos y un aumento de las concentraciones de HDL-colesterol.
Estos resultados sugieren que esta suplementación podría potenciar los efectos de las modificaciones del estilo de vida sobre distintos componentes del síndrome metabólico. Dado que la alteración del metabolismo glucídico y la dislipidemia son factores estrechamente vinculados al desarrollo de las ECV, la modulación de la microbiota intestinal mediante probióticos y prebióticos representa una estrategia complementaria para mejorar el perfil cardiometabólico y reducir el riesgo cardiovascular.
(Eslamparast T, Zamani F, Hekmatdoost A, et al. Effects of synbiotic supplementation on insulin resistance in subjects with the metabolic syndrome: a randomised, double-blind, placebo-controlled pilot study. British Journal of Nutrition. 2014;112(3):438-445. doi:10.1017/S0007114514000919)
Conclusión
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de morbimortalidad a nivel mundial y su desarrollo se relaciona estrechamente con alteraciones metabólicas, inflamatorias y del perfil lipídico. La microbiota intestinal cumple un rol clave en la regulación del estado metabólico y en el mantenimiento de la salud intestinal y sistémica. La disbiosis puede contribuir al desarrollo y progresión de enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas no transmisibles.
Diversos patrones alimentarios, como la dieta mediterránea y las dietas ricas en fibra, polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados, se han relacionado con efectos beneficiosos sobre la microbiota intestinal y la salud cardiovascular. En contraposición, patrones alimentarios caracterizados por un elevado consumo de alimentos ultraprocesados, carnes rojas y productos de origen animal se han asociado con estados de disbiosis intestinal, inflamación y mayor producción de metabolitos proaterogénicos vinculados al riesgo cardiometabólico.
Los probióticos representan una estrategia complementaria con creciente respaldo científico para la modulación de la microbiota intestinal y la promoción de la salud cardiovascular. Sus efectos incluyen la reducción de las concentraciones de colesterol, la disminución de la producción de metabolitos asociados al riesgo cardiovascular, la modulación de procesos inflamatorios, la mejora de la función endotelial y la contribución a la defensa antioxidante del organismo.
POLIMIX® es una mezcla de 7 cepas de Lactobacillus spp. y Bifidobacterium spp., junto con prebióticos como FOS que representan una estrategia complementaria para proteger la salud cardiometabólica. La evidencia clínica disponible muestra que su utilización, en combinación con modificaciones del estilo de vida, puede generar mayores beneficios sobre distintos parámetros cardiometabólicos que la intervención basada exclusivamente en hábitos saludables. Entre los efectos observados se incluyen mejoras en la glucemia en ayunas, la resistencia a la insulina y el perfil lipídico, evidenciadas por una disminución del colesterol total y los triglicéridos, junto con un aumento de las concentraciones de HDL-colesterol. En conjunto, estos hallazgos refuerzan la importancia de la modulación de la microbiota intestinal como estrategia complementaria para la prevención y el abordaje integral del riesgo cardiovascular.
Fuentes
Schoultz, I., Claesson, M. J., Dominguez‐Bello, M. G., Hållenius, F. F., Konturek, P., Korpela, K., Laursen, M. F., Penders, J., Roager, H., Vatanen, T., Öhman, L., & Jenmalm, M. C. (2025). Gut microbiota development across the lifespan: Disease links and health‐promoting interventions. Journal Of Internal Medicine, 297(6), 560-583. https://doi.org/10.1111/joim.20089
Gawałko, M., Kociemba, W., Sanders, P., & Linz, D. (2025). Gut microbiome and atrial fibrillation: mechanistic insights metabolites and comorbidities. Systematic review. Gut Microbes, 17(1). https://doi.org/10.1080/19490976.2025.2570423
Hamzeh O, Rostami-Mansoor S, Feizi F, Nosratiyan N, Halaji M. Probiotics intervention reduces oxidative stress-driven myocardial injury. Sci Rep. 2025 Dec 24;16(1):136. doi: 10.1038/s41598-025-28955-x. PMID: 41444738; PMCID: PMC12764566.
Awashra A, Neiroukh H, AbuBaha M, et al. The gut–heart axis in atrial fibrillation: Pathophysiology, evidence, and therapeutic potential. Heart Rhythm O2. 2025;7:581-597.
Cheng TY, Lee TW, Li SJ, Lee TI, Chen YC, Kao YH, Higa S, Chen PH, Chen YJ. Short-chain fatty acid butyrate against TMAO activating endoplasmic-reticulum stress and PERK/IRE1-axis with reducing atrial arrhythmia. J Adv Res. 2025 Jul;73:549-560. doi: 10.1016/j.jare.2024.08.009. Epub 2024 Aug 5. PMID: 39111622; PMCID: PMC12225905.
Sagmeister A, Matter CM, Stähli BE, Scharl M. The Gut-Heart Axis: Effects of Intestinal Microbiome Modulation on Cardiovascular Disease-Ready for Therapeutic Interventions? Int J Mol Sci. 2024 Dec 17;25(24):13529. doi: 10.3390/ijms252413529. PMID: 39769292; PMCID: PMC11676197.
Stuivenberg GA, Poon A, Burton JP, Spence JD. Potential effects of probiotics on atherosclerosis. Microbiome Res Rep. 2024. doi:10.20517/mrr.2024.22.
Aykut MN, Erdoğan EN, Çelik MN, Gürbüz M. An Updated View of the Effect of Probiotic Supplement on Sports Performance: A Detailed Review. Curr Nutr Rep. 2024 Jun;13(2):251-263. doi: 10.1007/s13668-024-00527-x. Epub 2024 Mar 12. PMID: 38470560; PMCID: PMC11133216.
Vourakis M, Mayer G, Rousseau G. The Role of Gut Microbiota on Cholesterol Metabolism in Atherosclerosis. International Journal of Molecular Sciences. 2021;22(15):8074. doi:10.3390/ijms22158074.
Witkowski M, Weeks TL, Hazen SL. Gut Microbiota and Cardiovascular Disease. Circ Res. 2020 Jul 31;127(4):553-570. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.120.316242. Epub 2020 Jul 30. PMID: 32762536; PMCID: PMC7416843.
Gadelha CJMU, Bezerra AN. Efectos de los probióticos en el perfil lipídico: una revisión sistemática. J Vasc Bras. 2019; 18:e20180124. https://doi.org/10.1590/1677-5449.180124
Wang Y, Wu Y, Wang Y, Xu H, Mei X, Yu D, Wang Y, Li W. Antioxidant Properties of Probiotic Bacteria. Nutrients. 2017 May 19;9(5):521. doi: 10.3390/nu9050521. PMID: 28534820; PMCID: PMC5452251.
Eslamparast T, Zamani F, Hekmatdoost A, et al. Effects of synbiotic supplementation on insulin resistance in subjects with the metabolic syndrome: a randomised, double-blind, placebo-controlled pilot study. British Journal of Nutrition. 2014;112(3):438-445. doi:10.1017/S0007114514000919