Estreñimiento infantil

Etiología y prevalencia

El estreñimiento es un problema frecuente en la población pediátrica, con una prevalencia estimada del 30%, que afecta negativamente tanto el bienestar físico como el psicológico. Aproximadamente la mitad de los niños con estreñimiento continúan presentando síntomas en la edad adulta.

En general, el estreñimiento infantil no presenta una causa orgánica subyacente, por lo cual se lo identifica como funcional o idiopático. Su aparición está asociado a múltiples factores, entre los que se incluyen:

Baja ingesta de
fibra dietética

Consumo insuficiente
de líquidos

Sedentarismo
o bajo nivel de
actividad física

Criterios diagnósticos:
Roma III

Niños mayores de 4 años y adolescentes con 2 meses de al menos 2 o más de las siguientes condiciones:

≤ 2 defecaciones por semana.

≤ 1 episodio de incontinencia fecal por semana.

Antecedentes de posturas retentivas o retención excesiva de heces volitivas.

Antecedentes de deposiciones dolorosas o duras.

Presencia de una gran masa fecal en el recto.

Antecedentes de heces de gran diámetro que obstruya el inodoro.

Tratamiento convencional

Los tratamientos habituales consisten en el control de esfínteres, educación familiar sobre hábitos y rutinas a seguir, cambios en la alimentación y uso de laxantes. Esta combinación si bien es útil, no es completamente satisfactoria.

Rol de Probióticos y Prebióticos

Existe evidencia clínica sobre el papel de los probióticos y prebióticos en el tratamiento de los niños con estreñimiento.
Una mezcla de cepas que incluye Lactobacillus casei, Lactobacillus rhamnosus, Streptococcus thermophilus, Bifidobacterium breve, Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium infantis y Lactobacillus bulgaricus (POLIMIX®) ha demostrado un beneficio significativo en el manejo del estreñimiento funcional en niños en dos ensayos controlados y aleatorizados. Su administración mejora la frecuencia de las deposiciones, la consistencia de las heces y disminuye el número de episodios de incontinencia, dolor abdominal y malestar al evacuar. Este preparado probiótico resultó efectivo tanto cuando se utilizó como tratamiento único como cuando se administró como complemento de otros tratamientos (Khodadad el al 2010, Sadeghzadeh el al 2014).
Por su parte, algunos prebióticos como la inulina han demostrado efectos beneficiosos sobre la función intestinal. Hasta la fecha, la inulina derivada de la achicoria es uno de los prebióticos que ha recibido una declaración de propiedades saludables por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), reconociendo su relación casusa-efecto en el mantenimiento de la defecación normal mediante el aumento de la frecuencia de las deposiciones.

INUFIBER®, elaborado a partir de inulina de achicoria al 100%, constituye una fuente de fibra prebiótica que actúa aumentando el volumen y la hidratación del contenido intestinal, lo que facilita la evacuación. La inulina se considera prebiótica porque sirven como sustrato fermentable para las bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal, proceso que ocurre principalmente en el colon, lo que conduce a la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como acetato, propionato y butirato. Estos compuestos desempeñan un papel fundamental en la regulación de la motilidad, el mantenimiento de la integridad de la barrera epitelial y el equilibrio del ecosistema microbiano.

Probióticos y Prebióticos en la función intestinal: mecanismo de acción

Los efectos clínicos se relacionan tanto con acciones intrínsecas de los probióticos y prebióticos como con su capacidad de favorecer la fermentación bacteriana y la producción de AGCC, los cuales desempeñan un papel fundamental en la regulación de la función intestinal, la motilidad colónica y el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal.

Restablecimiento de la composición de la microbiota intestinal

Los probióticos ayudan a regular la composición de la microbiota intestinal, favoreciendo el crecimiento de bacterias beneficiosas, como Bifidobacterias y Lactobacillus, limitando la proliferación de microorganismos potencialmente patógenos, mediante la competencia por nutrientes y sitios de adhesión en la mucosa intestinal. Esto reduce la colonización de microorganismos nocivos y contribuye a preservar la estabilidad del ecosistema intestinal.

Adhesión al epitelio intestinal y fortalecimiento de la barrera intestinal

Los probióticos pueden adherirse a las células epiteliales intestinales, estimulando la producción de mucina y reforzando la integridad de la barrera intestinal. Esto se debe a que la mucina produce una capa de moco protectora que actúa como una barrera física frente a  patógenos. Además, los probióticos fortalecen las uniones estrechas entre las células epiteliales, lo que favorece la integridad de la barrera, disminuyendo la permeabilidad intestinal y reduciendo la inflamación local.

Modulación de la respuesta inmunitaria intestinal

Los probióticos estimulan la actividad de células inmunes y la producción de inmunoglobulina A (IgA) y citoquinas antiinflamatorias, contribuyendo a la regulación de la inmunidad intestinal. Esta modulación inmunológica ayuda a controlar la inflamación y a favorecer una respuesta inmune adecuada frente a los microorganismos.

Estimulación de la motilidad intestinal y del peristaltismo

Los probióticos pueden influir sobre la actividad neuromuscular del colon, promoviendo el peristaltismo y la progresión del contenido intestinal. Este efecto contribuye a mejorar la regularidad evacuatoria y a prevenir la retención fecal, factor asociado al estreñimiento.

Disminución de la distensión abdominal y la retención de gases

Mediante la regulación de la microbiota y la fermentación intestinal, los probióticos contribuyen a reducir la producción excesiva de gases y la sensación de distensión abdominal, mejorando el confort digestivo.

Favorecen el crecimiento de bacterias benéficas

Favorecen el crecimiento de bacterias benéficas que fermentan fibra prebiótica y producen AGCC otorgando el beneficio propio de estos metabolitos.

Aumento del volumen fecal y efecto osmótico sobre el contenido intestinal

Los prebióticos, por su naturaleza como fibra dietética, incrementan el volumen del contenido colónico y ejercen un efecto osmótico al retener agua en el lumen intestinal. Este aumento del volumen y de la hidratación estimula mecánicamente la pared del colon, activando los reflejos peristálticos y favoreciendo el tránsito intestinal.

Mejora de la consistencia fecal y reducción del tiempo de tránsito intestinal

Como consecuencia del mayor volumen y de la adecuada hidratación del contenido intestinal, se favorece la formación de heces más blandas y su desplazamiento a lo largo del colon, lo que facilita la evacuación y disminuye el tiempo de permanencia de las heces, contribuyendo al alivio del estreñimiento.

Producción de AGCC

Los prebióticos presentan un efecto bifidogénico, ya que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas, especialmente de las Bifidobacterias, favoreciendo la producción de AGCC.

Disminución del pH intestinal y regulación del ecosistema intestinal

Los AGCC reducen el pH del contenido intestinal, generando un ambiente menos favorable para el crecimiento de bacterias patógenas, disminuyendo su proliferación y promoviendo el desarrollo de bacterias anaerobias beneficiosas, caracterizadas por una mayor capacidad fermentativa, lo que favorece la producción de estos metabolitos, que contribuye al mantenimiento de un ecosistema intestinal equilibrado.

Fuente de energía para los colonocitos y fortalecimiento de la barrera intestinal

Los AGCC, especialmente el butirato, constituyen la principal fuente de energía para las células epiteliales del colon. Esto favorece la regeneración celular, contribuye al mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal y refuerza la función de la barrera intestinal. El butirato favorece la expresión y ensamblaje de las proteínas de las uniones estrechas, como claudinas y ocludinas, fortaleciendo la cohesión epitelial y reduciendo la permeabilidad intestinal. Asimismo, el butirato estimula la secreción de mucina, favoreciendo la formación de una capa de moco protectora que separa las bacterias del epitelio, limita la adhesión de patógenos, reduce la translocación de endotoxinas como el lipopolisacárido (LPS) lo que contribuye a prevenir la inflamación intestinal.

Estimulación de la actividad neuromuscular del colon y del peristaltismo

Los AGCC actúan sobre el sistema nervioso entérico y la musculatura intestinal, estimulando el peristaltismo colónico y promoviendo el tránsito intestinal. Este efecto se relaciona con la activación de receptores en células productoras de serotonina (5-hidroxitriptamina), lo que contribuye a la regulación de la motilidad intestinal. Asimismo, los AGCC se unen a receptores acoplados a proteínas G (GPR41 y GPR43), estimulando la secreción de hormonas intestinales como el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y el péptido YY (PYY), señales que participan en la regulación de las funciones gastrointestinales, incluida la motilidad.

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En conjunto, estos mecanismos explican cómo los probióticos con evidencia clínica, como POLIMIX®, y los prebióticos, como INUFIBER®, pueden mejorar la motilidad intestinal, facilitar la evacuación y contribuir a la prevención y al manejo del estreñimiento.

Fuentes

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